Aun estaba recostada en mi cama, estire
ambos brazo dejando la mirada fija en el techo de color blanco, lentamente
elimine el aire de mis pulmones repitiendo la escena en mi cabeza una y otra
vez. ¿Sera posible que en tu vida puedas conocer alguien tan asombrosamente
desesperante y lindo a la vez? Definitivamente puedo decir que conocí a ese
alguien. Nat… Nataniel. Las imágenes
vuelven cada segundo con mayor intensidad.
-
¿donde crees que vas?- me dijo con una mirada imposible de descifrar. Sostenía
mi brazo con fuerza pero aun así sin hacerme daño, lentamente llegue a sus
intensos ojos. Perdí la noción del tiempo, olvide como respirar, solo era un
manojo de nervios.
-
yo…- no sabía que decir y debía pensar rápido- yo no debo estar acá…-
claramente no debía estar ahí, en esa situación, en esa escena y mirándonos,
mirándome, ¿me estaba mirando?. ¿Por qué no tuve alguna idea ingeniosa con la
cual responder?
-
Eres una mal educada, además has estado demasiado pendiente de nuestra
discusión- me dijo en un tono sarcástico, aun agarrando mi brazo.
-suéltala
Nat. Deja a la pobre chica tranquila. ¿Qué es lo que quieres? ¿Pelearte con quien
se te cruce?- dijo su padre severamente.
- ah,
ahora defiendes a mujeres necesitadas.- afirmo Nat apartando la mirada de mi.
¿A que se referirá con “necesitada”?
Cada vez esto iba peor y me sentía insignificante al lado de él.
-por
favor suéltame…- susurre interrumpiendo el duelo. A lo que él respondió
inmediatamente soltándome. Me miro unos
segundos y luego solo me dio la espalda. Entendí que ese era mi momento de
salir. Cerré con cuidado la puerta y corrí. Corrí porque me sentía invadida,
herida, nerviosa y desconcertada. Con todas esas emociones ya no sabía que mas
hacer.
- ¿y? ¿Cómo te fue cariño?- apareció
preguntando Phil, amaba su cabello pelirrojo. Se sentó en el suelo aun costado
de mi cama, me miraba fijamente.
-horrible, fatal y terriblemente mal.- dije aun mirando hacia arriba, perdida en ese
blanco horrible del techo de la habitación.
-Tú y tu dramatismo- dijo revolviendo su
cabello- ¿Qué paso?- esta vez utilizo un tono más serio. Le conté todo lo sucedido
omitiendo que el hijo de Blecher tenía unos ojos intensos, uno labios hermosos,
una sonrisa perfecta, un pelo increíble. Lo que si, por ningún motivo me guarde fue su
insoportable carácter, lo idiota y energúmeno que parecía ser.
Phil solo me miraba, de vez en cuando
pestañaba o miraba hacia abajo atento a lo que le contaba, cuando termine de
relatarle todo sin haber parado ni un segundo a respirar, me miro con esa
sonrisa condescendiente. Odiaba que hiciera eso porque aveces me sentía su
hermana pequeña, claro, obviamente casi
lo soy, solo que por lo general soy la mente madura de nosotros dos.
-Es un hijo mimado obviamente, y los
hombres somos así-me miro como si no sabía a lo que se refería-¿ alcohol?,¿ mal
humor?, sexo, ¿futbol?, engreídos y ¡brutales¡- me aclaro con una sonrisa
sarcástica.
- No entiendo porque ustedes- señalándolo-
los hombres o la mayoría son así, pero ya no los analizare mas- mis manos se
movían de un lado a otro- lo peor es que de verdad quería ese trabajo, es una práctica
necesaria para mi posible carrera y ese idiota la arruino y el señor Blecher …-
me tome un minuto de silencio y lleve mis manos hacia mi cabeza- debe de pensar
que sería una molestia y una tonta por no manejar una situación así, como corresponde.- dije levantándome
bruscamente de mi cama y caminando en círculos- se acabo.- fue mi última
palabra.
Philip se levanto tan calmada y
relajadamente, acaricio me pelo como uno acariciaría amistosamente a su perro.
Ahora pase de hermana pequeña, a su leal perro.
-Tranquila, eres muy buena en lo que te has
preparado. El señor Blecher es un tipo genial y sabe separar las cosas, te
prometo que pronto te llamara- término de decir mirándome con un rostro
esperanzador que definitivamente me tranquilizo.
-Gracias. -Le dije con ternura. De verdad era una de las personas más
importantes de mi vida.
-No olvides que estoy para hacer tu vida
menos injusta y llenarla con mi total perfección.- me aclaro saliendo de mi habitación.
Siempre decía lo mismo al salir.
Estuve todo el día ordenando y limpiando. Por
alguna razón siempre hacerlo era liberador. Tome una ducha, para luego ir a
preparar la cena. Eran las 9 pm y revise toda la tarde mis email por una repuesta
que nunca llego. Tome mi celular unas 20 veces esperando algún mensaje o
llamada, pero tampoco habían llamadas… bueno si habían llamadas, pero eran 10
de mi madre, 3 de mi padre, 1 de Miranda que por cierto es una muy buena amiga
de universidad y luego están esos mensajes de publicidad que mandan las compañías
telefónicas que a veces cuando mi vida
es muy poco atractiva e interesante la llenan de acción.
Prepare la cena para Philip y para mí, pero
luego de un rato Philip me había mandado un mensaje diciendo que esta noche no cenaría
conmigo. Guarde su cena, porque en algún momento tendría que comérsela, era muy
buena cocinera y nadie se resistía a mis dotes culinarias.
Me
fui a la cama en compañía de algunos libros, quería avanzar un poco con mis
últimos trabajos para la universidad, no sé cuanto tiempo paso, pero unos
golpes me sacaron de mi concentración permitiéndome sentir el cansancio que había
omitido por algunas horas, me levante y camine por el pasillo, era Philip, que
estaba algo ebrio, lo supe por sus mejillas enrojecidas y su pelo revuelto, nos
encontramos frente a frente, me miro tímidamente y comprendí el por que. No
venia solo, mire de reojo y observe el cabello perfectamente ondeado de la
chica que lo acompañaba, además de estar perfectamente maquillada y ser muy agraciada. Philip sería perfecto si no
tuviera ese gran problema, ser un
mujeriego, por lo general todos los fines de semana aparece con una nueva “mis
simpatía”, la mayoría de las veces suele esconderlas para evitar mis
reacciones, al principio moría de los celos, luego moría de la pena y hoy solo
muero de aceptación. Él es así, solo que siempre me preguntare ¿ porque nunca
intento nada conmigo? si es verdad, no soy atractiva y quizás por eso jamás intento
nada conmigo. No puedo negar que me dolía, las primeras veces dolieron y sé que
él lo supo, pero nunca dijo algo y yo jamás dije nada. Hoy creo que lo he superado, aunque sé que él
intenta hacerlo menos obvio para no dañarme. Porque pese a no desearme como a
muchas ha deseado, creo que es una de las personas que mas me quiere, a su
manera, a su estilo, pero me quiere. A
veces como hermana, a veces como a una leal mascota e incluso como a una madre.
Le sonreí a Phil con mi perfecta sonrisa
actuada y volví a mi habitación acompañada de mi buen libro “orgullo y
prejuicio” un clásico, no duro mucho mi lectura porque una hora después me que
dormida.
…
6. am. Otra vez ese sonido, el gallo siendo
asesinado. ¿Por qué siempre olvidare cambiarlo?, hago mi rutina de siempre,
levantarme, mirarme en el espejo, lávame los dientes e ir por mi café. Philip
aun no despierta, dudo que lo haga siendo sábado. Quizás aun este dentro de su
habitación “mis perfecta” junto a él después de una noche de sexo desenfrenado. Debería haber
seguido durmiendo, pero no podría aun que quisiera.
Mi gran idea para pasar el rato será salir
a correr. Me amarro los cordones de mis zapatillas , me ato el pelo en una cola
y me coloco los auriculares, la música es esencial para correr motivadamente. Comienza
a sonar supermassive black hole de Muse y me dispongo a correr. Ya llevo casi
600 metros cuando en dirección contraria veo que alguien se acerca también corriendo,
por lo menos no soy la única que decidió que hoy es un buen día para ello. No logro distinguir bien a la persona, pues
lleva una chaqueta deportiva con capucha que impide ver su rostro, por la
vestimenta se nota que es un hombre, voy corriendo con mis anteojos así que
puedo distinguir perfectamente los músculos de sus brazos, sus piernas y sus
manos. Mi corazón comienza a latir rápidamente, no creo que sea por correr o
quizás si… no soy muy experta en
deportes, solo cuando me acuerdo, que serán 3 veces al mes. Estoy nerviosa así
que lo mejor sera que agache mi cabeza e intentar pasar desapercibida, eso es
lo mejor, siempre ha sido mi escudo protector.
Nos cruzamos en direcciones contrarias y ambos
seguimos en lo nuestro. No me había percatado que la música había cambio, ahora
suena Ed sheeran con Give me love. Me
detengo por el cansancio y coloco las manos en mis rodillas, respiro unas
cuantas veces para comenzar a estirarme cuando dejo de escuchar la música, mis auriculares
ya no están en mis oídos. ¿Me los habrán robado? Me giro rápidamente chocando
con algo, lo que provoca que mi trasero vaya directo al suelo.
-¡ay¡- exclamo por el golpe- pero que
mier…- intento decir
- ¡esa boca!- me interrumpe. Levanto
lentamente mi cabeza para ver que es aquel corredor con el que me cruce algunos
minutos antes, se baja la capucha y me encuentro directamente con esos ojos azules.
Como ya va siendo costumbre, quedo completamente en shock al verlo. Es Nat… o mejor dicho, Nataniel.
- ¡Ja! . Aparte de muy mal educada ¿eres
torpe?- me pregunta, mirándome hacia abajo con ese aire de superioridad.
- ¿Tu?... No se que es peor, si el verte o
el destrozar mi trasero que por cierto
es gracias a ti.-puntualice aun en el suelo. Habla de ser mal educado y no es
capaz de ayudarme o preguntarme si estoy bien. Idiota, Idiota e ¡Idiota!.
-créeme es peor verte a ti- afirma con esa
media sonrisa odiosamente encantadora.
-¿podrías ayudarme?- dije estirando mi mano
en busca de ayuda. De verdad pedirle algún tipo de ayuda a él es lo último que
haría, pero estoy casi segura que me torcí el tobillo, porque ahora el dolor en
mi pie derecho es más fuerte que el dolor de mi trasero destruido y congelado
en el suelo.
- Muy bien, estas mejorando los modales.-
dijo esta vez mirando hacia el cielo y volviendo a hablar.- solo di “por favor
señor Nataniel ¿podría ayudarme?”- no sé
si habré escuchado bien pero mantuve mis ojos en él mientras seguía mirando
hacia el cielo como esperando que apareciera super man.- O mejor di “Encantador Nataniel ¿ podrías ayudar a esta
tonta mujer a levantarse?”- esta vez me miro con una sonrisa maliciosa.
-¿Qué?. ! Mentira!. ¡ No te diré nada¡, ni usare algún lenguaje de adoración hacia un
idiota que empezando, por su culpa estoy tirada con mi trasero congelado y con
el tobillo torcido!- tome aire, para luego seguir. - ¡Estúpido idiota mal
educado!- grite furiosa. ¿Qué se cree?
No dejare que me avergüence, ni humille.
- ¿perdón? – Pregunto sorprendido- Veo que
la mal educada tiene carácter… pues bien, si no lo dices, no te ayudare y si no
te ayudo, te dejare tirada con tu trasero aun más congelado.- dijo ofendido
cruzando sus brazos- a la cuenta de tres: ¡Uno!…-comenzó a contar.
-¿estás bromeando cierto? no harías eso…- comencé
a balbucear.
- ¡Dos.! - siguió-
- Estas loco. No me humillare- dije esta
vez fue mi turno de cruzar los brazos.
- ¡Tres! - me miro un segundo haciendo que
olvidase donde estaba y lo que estaba ocurriendo. Aparto la mirada y dijo- Bueno,
como no dijiste las palabras que claramente te pedi, no tengo nada más que
hacer aquí. Espero que alguien venga por ti, aunque lo dudo, si tuvieras mejor
aspecto.- suspiro- quizás hubiera sido diferente…- termino de decir dando la
vuelta y comenzando a correr en dirección contraria.
Yo solo quería llorar, además de ser un
total desconsiderado, poco caballero y dejarme así… me trato de fea o lo que
sea. Me sentía menos que nada, pero no lloraría hasta que estuviera muy lejos de mi. Mire unos segundos más para estar
segura y comenzar a llorar desconsoladamente. Está bien si yo no soy una
persona de su agrado, pero la situación daba pie para por lo menos recibir algo
de ayuda, él provoco que callera, además
no se por qué no siguió de largo, solo lo hiso para humillarme y lo logro. Lo
peor de todo esto es que el no conoce nada de mí, me vio por unos minutos en el
despacho de su padre y ¿hace todo esto?. No pensé que existieran personas tan
malas y desagradables de corazón como él, pero existen. Volví a llorar, esta
vez desgarradamente. Todo por hacer daño, daño a alguien que no conoce, a
alguien que jamás, ni en sueños, le haría algún tipo de daño, porque de verdad
no soy una mala persona… Respire para volver a llorar. Debía calmarme y pensar,
levantarme, pero solo quiero seguir en esto, seguir llorando , y eso es lo que
voy hacer, solo por un minuto mas.
Ya comienzo a calmarme cuando mi trasero empieza a sentir
alivio, ya no está tocando el helado suelo. Paso mi mano derecha por mis ojos
para ver mejor y luego por mi nariz, alguien acaba de tomarme en brazos, pero
soy incapaz de ver con claridad, mis anteojos están por algún lugar en suelo.
Gracias a Dios siento un profundo alivio y menos humillada. Parece un sueño pero alguien
vino a mi rescate.
Restriego mis ojos para aclarar a un más mi
visión. Huele a menta y a sudor y estoy
segura que es el lugar más reconfortante en el que he estad. Instintivamente apoyo mi cabeza en el pecho de
la extraña persona y comienzo a respirar de manera mas tranquila, y poco a poco
voy recuperando mi dignidad. Subo lentamente mis ojos y allí esta él, el
idiota, desesperante, dolorosamente cruel y a la vez mi salvador y héroe Nataniel Blecher.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario