Archivo del Blog

lunes, 12 de enero de 2015

capitulo 2. AACV

Aun estaba recostada en mi cama, estire ambos brazo dejando la mirada fija en el techo de color blanco, lentamente elimine el aire de mis pulmones repitiendo la escena en mi cabeza una y otra vez. ¿Sera posible que en tu vida puedas conocer alguien tan asombrosamente desesperante y lindo a la vez? Definitivamente puedo decir que conocí a ese alguien. Nat… Nataniel.  Las imágenes vuelven cada segundo con mayor intensidad.
- ¿donde crees que vas?- me dijo con una mirada imposible de descifrar. Sostenía mi brazo con fuerza pero aun así sin hacerme daño, lentamente llegue a sus intensos ojos. Perdí la noción del tiempo, olvide como respirar, solo era un manojo de nervios.
- yo…- no sabía que decir y debía pensar rápido- yo no debo estar acá…- claramente no debía estar ahí, en esa situación, en esa escena y mirándonos, mirándome, ¿me estaba mirando?. ¿Por qué no tuve alguna idea ingeniosa con la cual responder?
- Eres una mal educada, además has estado demasiado pendiente de nuestra discusión- me dijo en un tono sarcástico, aun agarrando mi brazo.
-suéltala Nat. Deja a la pobre chica tranquila. ¿Qué es lo que quieres? ¿Pelearte con quien se te cruce?- dijo su padre severamente.
- ah, ahora defiendes a mujeres necesitadas.- afirmo Nat apartando la mirada de mi. ¿A que se referirá con “necesitada”?  Cada vez esto iba peor y me sentía insignificante al lado de él.
-por favor suéltame…- susurre interrumpiendo el duelo. A lo que él respondió inmediatamente soltándome.  Me miro unos segundos y luego solo me dio la espalda. Entendí que ese era mi momento de salir. Cerré con cuidado la puerta y corrí. Corrí porque me sentía invadida, herida, nerviosa y desconcertada. Con todas esas emociones ya no sabía que mas hacer.
- ¿y? ¿Cómo te fue cariño?- apareció preguntando Phil, amaba su cabello pelirrojo. Se sentó en el suelo aun costado de mi cama, me miraba fijamente.
-horrible, fatal y terriblemente mal.-  dije aun mirando hacia arriba, perdida en ese blanco horrible del techo de la habitación.
-Tú y tu dramatismo- dijo revolviendo su cabello- ¿Qué paso?- esta vez utilizo un tono más serio. Le conté todo lo sucedido omitiendo que el hijo de Blecher tenía unos ojos intensos, uno labios hermosos, una sonrisa perfecta, un pelo increíble. Lo que si,  por ningún motivo me guarde fue su insoportable carácter, lo idiota y energúmeno que parecía ser.
Phil solo me miraba, de vez en cuando pestañaba o miraba hacia abajo atento a lo que le contaba, cuando termine de relatarle todo sin haber parado ni un segundo a respirar, me miro con esa sonrisa condescendiente. Odiaba que hiciera eso porque aveces me sentía su hermana pequeña, claro,  obviamente casi lo soy, solo que por lo general soy la mente madura de nosotros dos.
-Es un hijo mimado obviamente, y los hombres somos así-me miro como si no sabía a lo que se refería-¿ alcohol?,¿ mal humor?, sexo, ¿futbol?, engreídos y ¡brutales¡- me aclaro con una sonrisa sarcástica.
- No entiendo porque ustedes- señalándolo- los hombres o la mayoría son así, pero ya no los analizare mas- mis manos se movían de un lado a otro- lo peor es que de verdad quería ese trabajo, es una práctica necesaria para mi posible carrera y ese idiota la arruino y el señor Blecher …- me tome un minuto de silencio y lleve mis manos hacia mi cabeza- debe de pensar que sería una molestia y una tonta por no manejar una situación así,  como corresponde.- dije levantándome bruscamente de mi cama y caminando en círculos- se acabo.- fue mi última palabra.
Philip se levanto tan calmada y relajadamente, acaricio me pelo como uno acariciaría amistosamente a su perro. Ahora pase de hermana pequeña, a su leal perro.
-Tranquila, eres muy buena en lo que te has preparado. El señor Blecher es un tipo genial y sabe separar las cosas, te prometo que pronto te llamara- término de decir mirándome con un rostro esperanzador que definitivamente me tranquilizo.
-Gracias. -Le dije con ternura.  De verdad era una de las personas más importantes de mi vida.
-No olvides que estoy para hacer tu vida menos injusta y llenarla con mi total perfección.- me aclaro saliendo de mi habitación. Siempre decía lo mismo al salir.

Estuve todo el día ordenando y limpiando. Por alguna razón siempre hacerlo era liberador. Tome una ducha, para luego ir a preparar la cena. Eran las 9 pm y revise toda la tarde mis email por una repuesta que nunca llego. Tome mi celular unas 20 veces esperando algún mensaje o llamada, pero tampoco habían llamadas… bueno si habían llamadas, pero eran 10 de mi madre, 3 de mi padre, 1 de Miranda que por cierto es una muy buena amiga de universidad y luego están esos mensajes de publicidad que mandan las compañías  telefónicas que a veces cuando mi vida es muy poco atractiva e interesante la llenan de acción.
Prepare la cena para Philip y para mí, pero luego de un rato Philip me había mandado un mensaje diciendo que esta noche no cenaría conmigo. Guarde su cena, porque en algún momento tendría que comérsela, era muy buena cocinera y nadie se resistía a mis dotes culinarias.
 Me fui a la cama en compañía de algunos libros, quería avanzar un poco con mis últimos trabajos para la universidad, no sé cuanto tiempo paso, pero unos golpes me sacaron de mi concentración permitiéndome sentir el cansancio que había omitido por algunas horas, me levante y camine por el pasillo, era Philip, que estaba algo ebrio, lo supe por sus mejillas enrojecidas y su pelo revuelto, nos encontramos frente a frente, me miro tímidamente y comprendí el por que. No venia solo, mire de reojo y observe el cabello perfectamente ondeado de la chica que lo acompañaba, además de estar perfectamente maquillada y  ser muy agraciada. Philip sería perfecto si no tuviera ese gran problema,  ser un mujeriego, por lo general todos los fines de semana aparece con una nueva “mis simpatía”, la mayoría de las veces suele esconderlas para evitar mis reacciones, al principio moría de los celos, luego moría de la pena y hoy solo muero de aceptación. Él es así, solo que siempre me preguntare ¿ porque nunca intento nada conmigo? si es verdad, no soy atractiva y quizás por eso jamás intento nada conmigo. No puedo negar que me dolía, las primeras veces dolieron y sé que él lo supo, pero nunca dijo algo y yo jamás dije nada.  Hoy creo que lo he superado, aunque sé que él intenta hacerlo menos obvio para no dañarme. Porque pese a no desearme como a muchas ha deseado, creo que es una de las personas que mas me quiere, a su manera, a su estilo, pero me quiere.  A veces como hermana, a veces como a una leal mascota e incluso como a una madre.
Le sonreí a Phil con mi perfecta sonrisa actuada y volví a mi habitación acompañada de mi buen libro “orgullo y prejuicio” un clásico, no duro mucho mi lectura porque una hora después me que dormida.
6. am. Otra vez ese sonido, el gallo siendo asesinado. ¿Por qué siempre olvidare cambiarlo?, hago mi rutina de siempre, levantarme, mirarme en el espejo, lávame los dientes e ir por mi café. Philip aun no despierta, dudo que lo haga siendo sábado. Quizás aun este dentro de su habitación “mis perfecta” junto a él después de una  noche de sexo desenfrenado. Debería haber seguido durmiendo, pero no podría aun que quisiera.
Mi gran idea para pasar el rato será salir a correr. Me amarro los cordones de mis zapatillas , me ato el pelo en una cola y me coloco los auriculares, la música es esencial para correr motivadamente. Comienza a sonar supermassive black hole de Muse y me dispongo a correr. Ya llevo casi 600 metros cuando en dirección contraria veo que alguien se acerca también corriendo, por lo menos no soy la única que decidió que hoy es un buen día para ello.  No logro distinguir bien a la persona, pues lleva una chaqueta deportiva con capucha que impide ver su rostro, por la vestimenta se nota que es un hombre, voy corriendo con mis anteojos así que puedo distinguir perfectamente los músculos de sus brazos, sus piernas y sus manos. Mi corazón comienza a latir rápidamente, no creo que sea por correr o quizás si…  no soy muy experta en deportes, solo cuando me acuerdo, que serán 3 veces al mes. Estoy nerviosa así que lo mejor sera que agache mi cabeza e intentar pasar desapercibida, eso es lo mejor, siempre ha sido mi escudo protector.
Nos cruzamos en direcciones contrarias y ambos seguimos en lo nuestro. No me había percatado que la música había cambio, ahora suena Ed sheeran con  Give me love. Me detengo por el cansancio y coloco las manos en mis rodillas, respiro unas cuantas veces para comenzar a estirarme cuando dejo de escuchar la música, mis auriculares ya no están en mis oídos. ¿Me los habrán robado? Me giro rápidamente chocando con algo, lo que provoca que mi trasero vaya directo al suelo.
-¡ay¡- exclamo por el golpe- pero que mier…- intento decir
- ¡esa boca!- me interrumpe. Levanto lentamente mi cabeza para ver que es aquel corredor con el que me cruce algunos minutos antes, se baja la capucha y me encuentro directamente con esos ojos azules. Como ya va siendo costumbre, quedo completamente en shock al verlo. Es  Nat… o mejor dicho, Nataniel.
- ¡Ja! . Aparte de muy mal educada ¿eres torpe?- me pregunta, mirándome hacia abajo con ese aire de superioridad.
- ¿Tu?... No se que es peor, si el verte o el destrozar mi trasero  que por cierto es gracias a ti.-puntualice aun en el suelo. Habla de ser mal educado y no es capaz de ayudarme o preguntarme si estoy bien. Idiota, Idiota e ¡Idiota!.
-créeme es peor verte a ti- afirma con esa media sonrisa odiosamente encantadora.
-¿podrías ayudarme?- dije estirando mi mano en busca de ayuda. De verdad pedirle algún tipo de ayuda a él es lo último que haría, pero estoy casi segura que me torcí el tobillo, porque ahora el dolor en mi pie derecho es más fuerte que el dolor de mi trasero destruido y congelado en el suelo.
- Muy bien, estas mejorando los modales.- dijo esta vez mirando hacia el cielo y volviendo a hablar.- solo di “por favor señor Nataniel ¿podría ayudarme?”-  no sé si habré escuchado bien pero mantuve mis ojos en él mientras seguía mirando hacia el cielo como esperando que apareciera super man.-  O mejor di  “Encantador Nataniel ¿ podrías ayudar a esta tonta mujer a levantarse?”- esta vez me miro con una sonrisa maliciosa.
-¿Qué?. ! Mentira!.  ¡ No te diré nada¡,  ni usare algún lenguaje de adoración hacia un idiota que empezando, por su culpa estoy tirada con mi trasero congelado y con el tobillo torcido!- tome aire, para luego seguir. - ¡Estúpido idiota mal educado!-  grite furiosa. ¿Qué se cree? No dejare que me avergüence, ni humille.
- ¿perdón? – Pregunto sorprendido- Veo que la mal educada tiene carácter… pues bien, si no lo dices, no te ayudare y si no te ayudo, te dejare tirada con tu trasero aun más congelado.- dijo ofendido cruzando sus brazos- a la cuenta de tres: ¡Uno!…-comenzó a contar.
-¿estás bromeando cierto? no harías eso…- comencé a balbucear.
- ¡Dos.! - siguió-
- Estas loco. No me humillare- dije esta vez fue mi turno de cruzar los brazos.
- ¡Tres! - me miro un segundo haciendo que olvidase donde estaba y lo que estaba ocurriendo. Aparto la mirada y dijo- Bueno, como no dijiste las palabras que claramente te pedi, no tengo nada más que hacer aquí. Espero que alguien venga por ti, aunque lo dudo, si tuvieras mejor aspecto.- suspiro- quizás hubiera sido diferente…- termino de decir dando la vuelta y comenzando a correr en dirección contraria.
Yo solo quería llorar, además de ser un total desconsiderado, poco caballero y dejarme así… me trato de fea o lo que sea. Me sentía menos que nada, pero no lloraría hasta que estuviera muy  lejos de mi. Mire unos segundos más para estar segura y comenzar a llorar desconsoladamente. Está bien si yo no soy una persona de su agrado, pero la situación daba pie para por lo menos recibir algo de ayuda, él  provoco que callera, además no se por qué no siguió de largo, solo lo hiso para humillarme y lo logro. Lo peor de todo esto es que el no conoce nada de mí, me vio por unos minutos en el despacho de su padre y ¿hace todo esto?. No pensé que existieran personas tan malas y desagradables de corazón como él, pero existen. Volví a llorar, esta vez desgarradamente. Todo por hacer daño, daño a alguien que no conoce, a alguien que jamás, ni en sueños, le haría algún tipo de daño, porque de verdad no soy una mala persona… Respire para volver a llorar. Debía calmarme y pensar, levantarme, pero solo quiero seguir en esto, seguir llorando , y eso es lo que voy hacer, solo por un minuto mas.
Ya comienzo  a calmarme cuando mi trasero empieza a sentir alivio, ya no está tocando el helado suelo. Paso mi mano derecha por mis ojos para ver mejor y luego por mi nariz, alguien acaba de tomarme en brazos, pero soy incapaz de ver con claridad, mis anteojos están por algún lugar en suelo. Gracias a Dios siento un profundo alivio y  menos humillada. Parece un sueño pero alguien vino a mi rescate.
Restriego mis ojos para aclarar a un más mi visión.  Huele a menta y a sudor y estoy segura que es el lugar más reconfortante en el que he estad.  Instintivamente apoyo mi cabeza en el pecho de la extraña persona y comienzo a respirar de manera mas tranquila, y poco a poco voy recuperando  mi dignidad.  Subo lentamente mis ojos y allí esta él, el idiota, desesperante, dolorosamente cruel  y a la vez mi salvador y  héroe Nataniel Blecher.



sábado, 3 de enero de 2015

Amor a cuarta vista (capitulo 1)




Primeras horas del día, 6 AM, otra vez esa odiosa melodía que por alguna extraña razón coloque como despertado, una especie de gallo electrónico cacareando como si lo estuviesen matando, definitivamente debo de cambiarla. Levante las sabanas rápidamente y camine hacia el baño, encontrándome frente a frente conmigo misma en el espejo, con un pelo enmarañado que aun no logro definir si es completamente laceo o completamente ondulado, mi piel también es indefinida, no soy de test blanca, ni tampoco de test morena, cuando pequeña siempre les decían a mis padres lo linda que era mi piel de un tono dorado, comprenderán que a los 25 años todo cambia. ¿Relaciones? ¿Noviazgos? Uno o dos, hace ya años, digamos que soy del tipo no deseable, de las que siempre se enamoraba pero ningún hombre correspondía, es una triste historia que no quisiera repetir en mi mente más veces de las que ya la repito al día, ¿conclusión? Soy de las del tipo no deseables, un poco intelectual si eso le llamas leer con gafas enormes, que según mi madre hace resaltar mis ojos verde pardo, agarro mi cepillo de dientes y comienzo a cepillar en círculos muy lentos, pegada en mi terrible imagen, cuando Philip aparece detrás de mi.
-¡aush! Cariño ¿tuviste una pelea? O ¿te dieron un poco de lo bueno de la vida?- hablo phil desde el marco de la puerta, con un pantalón de algodón en las cadera. El y yo nos conocemos desde hace tiempo, nos fuimos a vivir juntos comenzando la universidad, un día por mi padre nos encontramos y comenzamos a tener pequeñas conversaciones, ya que era uno de los chicos que contrata por el verano para trabajar con el con el fin de  juntar dinero para la universidad, cuando lo conocí me impacto con sus frenillos, pelo colorín y con lunares por todo su rostro, nunca nos vimos como algo más que amigos.  Yo si lo pensé muchas veces incluso le pregunte en algún momento de nuestra amistad si  era gay y el muy imbécil solo comenzó a reírse por horas, tardo una semana en contestarme que no era gay, pero me señalo de manera muy seria y poco habitual en él,  que a mí no me tocaría jamás, era demasiado seria y enrollada; y mis lentes no me favorecían, luego dijo que era linda pero extraña y eso hacía desaparecer cualquier “ímpetu pasional”(si, utilizo esa frase).  Confieso que llore por él, pero con el tiempo entendí que lo deseaba en mi vida como amigo. Cuando termine la escuela y él me pidió que viviéramos juntos entre en un completo pánico pero acepte, porque soy temerosa para vivir sola e ir a la universidad sola, siempre fui una pueblerina que quería conocer el mundo pero acompañada y que mejor que con Philip, así llegamos ambos a vivir juntos.
-ni lo uno, ni lo otro cariño. Gracias a Dios eres mi amigo y me dices con sutileza lo horrible que puedo llegar a ser.- replique con un largo suspiro dramático.
-Para eso vivo. Para decirte las verdades con sutileza, no hare tu vida más injusta de lo que es- dijo ya dándome la espalda y luego caminando hacia la otra habitación, cuando  grito- Recuerda a las 11 tienes la entrevista de trabajo, no llegues tarde y no me dejes mal.
La entrevista. Mi primera entrevista… quisiera no entrar en pánico pero es algo poco probable, esta es mi primera entrevista para el campo editorial, tuve otros trabajos, pero este será la primera entrevista para entrar al ambiente de la edición, lo necesito para mis puntos académicos y terminar con la tortura que es la universidad. No se cómo vestirme, que decir y que no decir, mi filtro de palabras nunca funciona y por lo general mi imagen va acompañada de una enorme timidez, tampoco se mucho de mi quizás futuro jefe, solo lo básico. Primero, tendría un jefe de 58 años, el señor Blecher, dueño de innumerables empresas de todo tipo, han abarcado el mundo de las editoriales, pero además el de las inmobiliarias, mas una gran cantidad de acciones que maneja la familia Blecher, según Philip debo estar tranquila, no balbucear y no preocuparme tanto de mi imagen como de mis cualidades y mis grandes calificaciones y por sobre todo no mostrar mi torpeza natural.
Fui lo más puntual posible. faltando 5 minutos para las 11, estaba ya en las instalaciones Blecher, no era un edificio enorme como imagine, sino más bien una pequeña casa estilo colonial,  pero reformada con un estilo moderno por dentro, sillones y asientos de cuero negro, mesas de vidrio y paredes blanco invierno, adornado con una serie de cuadros antiguos con algunos parientes de los Blecher, todos con melenas rubias y ojos claros. Me presente ante la secretaria pero esta solo dijo que tomara asiento sin mirarme, creo que la aterrorice y eso que pensaba estar vestida acorde a la situación.
 Tres veces se ha parado la modesta secretaria, ha entrado y salido por una puerta de madera y aun no me mira, con suerte creo que respira. La mire fijamente por unos dos minutos, hasta que levanto la vista y exclamo- ¿Jessica Lourence?
-¡sí! yo, aquí- dije un poco desesperada por levantarme.
- pase, el señor Blecher la espera- me miro de arriba abajo y luego desvió la mirada.
Camine hasta la puerta, quise decirle gracias, pero quizás solo estaría demás, entre lo mas derecha posible y lo primero que vi fue un escritorio de madera y a un hombre canoso y de ojos azules intensos, sonreí, por que para nada se veía como un hombre de 58 años intimidante y multimillonario, más bien se veía como un adorable hombre de edad adulta, él de manera muy amable me devolvió la sonrisa y con un gesto de su mano derecho me señalo que me sentara.
-Muy bien señorita Laurence, bienvenida, he leído su historial académico y es sorprendente- dijo mirándome aun con amabilidad
- si… gracias… yo… esta…- Dios porque era tan amable este hombre, no podía articular palabra mis manos sudaban y comencé a tartamudear, no quería. No quería arruinar mi primera entrevista.
-Jess, tranquila, relájese, estoy maravillado con sus cualidades y creo que sería excelente que usted trabajara para mi, así que por favor siéntase con confianza- me calmo el señor Blecher
- gracias- sonreí- la verdad es mi primera entrevista y no sé muy bien cómo funciona, lo que sí puedo asegurarle que tratare de dar lo mejor de mí, el mundo editorial es algo que me maravilla día a día- dije firmemente
- ¡excelente! Eso es lo que busco señorita Laurence – me dijo con una genuina felicidad.
Todo en la entrevista iba muy bien, frente a todas las preguntas tenía una buena respuesta hasta que un estruendo nos saco de la concentración, el señor Bleche suspiro y me miro fijamente- Desde ya le pido disculpas, usted olvide todo lo que desde ahora escuche- termino nuevamente sonriendo, quede pasmada, no entendía porque me decía eso, hasta que de un golpe abrieron la puerta a mis espaldas, me gire rápidamente y lo primero que vi fueron unos ojos azules intensos, mire nuevamente de arriba abajo para ver si lo que veía era real, y si lo era, esta vez mis ojos fueron a su pelo castaño, totalmente revuelto, luego me traslade a su pecho que estaba agitado, quizás había corrido, pero dudo que con fines deportivos porque llevaba un traje negro impecable, el hombre que tenía en frente era completamente, despampanante, su rostro era de un completo enojo pero con rasgos muy definidos, su mirada se cruzo con la mía para luego soltar un audible bufido, no lo aterrorice, pero creo que fui totalmente indiferente para él, ya que su mirada volvió hacia  donde el señor Blecher, podía apreciar como sus puños retenían una gran cantidad de fuerza y como los músculos de sus brazos se asomaban.
-¿Me puedes decir porque hiciste eso? ¿Hasta cuando vas a meterte en asuntos que no te corresponden?- su voz, era áspera y desesperada.  Hasta su voz era despampanante, camino unos tres pasos hacia mi sin mirarme, su mirada seguía fija en el hombre que estaba unos metros más atrás-  te prohíbo, no. Te exijo que pares- esta vez camino unos pasos más quedando de pie junto a el escritorio y golpeando ambas manos en el.- Te lo repito, no te metas más, porque la próxima vez me olvidare que eres mi padre, me olvidare del respeto y de lo que sea necesario.-  me estremecí con su tono amenazante, mire al señor Blecher pero el parecía tener una cara apacible. Mi auto control no duro mucho cuando el hombre despampanante y furioso volvió a golpear la mesa, inevitablemente se me escapo un quejido y él inmediatamente en respuesta se giro para mirarme, esta vez me miro de arriba abajo- Si yo no me meto con el horrible gusto que tienes padre, tú no te metas en los míos- señalo sin quitar los ojos de mi, un comentario despectivo y totalmente hiriente hacia mi persona, todo lo despampanante que podría ser se desvaneció comenzado a asomarse pequeñas luces de ira por mis ojos. Él no me conocía, por educación, aunque lo pensase, no debía referirse asì hacia mí, pero lo que más me sorprendió fue que le dijese “padre” al señor Blecher, ¿era su hijo?, ¿cómo este hombre podía hablarle así a su padre? no hay que ser muy inteligente para saber que el señor Blecher era un hombre muy comprensivo. Idiota, el idiota lindo más grande del mundo.
-Basta Natan, por favor ten un poco de respeto. Si quieres hablar, hablaremos, deja despedir a la seño…- no pudo terminar de hablar el señor Blecher cuando el idiota lindo ya estaba hablando.
- el respeto no se lo merece cualquier persona, y no. No hablare contigo ni ahora, ni nunca, hasta que arregles lo que has hecho ¿quedo claro?- dijo levantando su dedo índice y esbozando una pequeña sonrisa que definitivamente ilumino la habitación.
-¡No Nataniel! acá nada está claro- esta vez el tono del señor Blecher cambio, volviéndose intimidante, una guerra de titanes se desataría  y era el momento de irme.

Me levante silenciosamente de mi asiento y comencé a caminar, con la intención de que ninguno de los dos hombres que en aquella habitación se encontraban se diese cuenta, ya estaba a unos pocos metros de la puerta, cuando siento que mi brazo izquierdo es atrapado y retenido- ¿donde crees que vas?- Dios mío, no sé si por la brusquedad o la sensación de electricidad que le provoco a todo mi cuerpo en ese momento me gire inmediatamente viendo como una mano envolvía casi todo mi brazo, quede petrificada y mis ojos lentamente fueron subiendo hasta encontrarse con los ojos azules intensos de Nataniel Blecher.